Liderazgo Educativo
Por Eduardo Olivares Pérez
Por Eduardo Olivares Pérez
En cierta ocasión tuve la oportunidad de compartir una conferencia a jóvenes del centro de estudios universitarios donde estudié ingeniería sobre Liderazgo educativo. Dada la importancia y trascendencia del tema, consideré pertinente compartirlo en este modesto texto.
No podemos abordar la temática de liderazgo en algún área del quehacer humano, si previamente no nos queda claro el significado de liderazgo.
En otros textos intentamos definir que Liderazgo es influenciar mediante la inspiración que produce una visión conveniente que tiene que ver con un propósito noble, a fin de alcanzar esta en beneficio de todos.
El liderazgo solo puede darse cuando hay una visión muy clara, de nuevas y mejores condiciones, estados, de beneficio a los demás. No obstante que este tema del liderazgo educativo es de por sí demasiado amplio y complejo, en esta ocasión me enfoco principalmente en la educación universitaria en México.
El liderazgo educativo considero está compuesto por tres actores principales:
1.- La Escuela.
Esta debe de cubrir tres aspectos.
También se han vuelto cotos de poder de sindicatos, partidos políticos, organizaciones, y muchos etcéteras más.
Por el lado de las escuelas privadas, tiene también sus propias flaquezas. La verdadera misión de un buen número de ellas es la del lucro, la utilidad financiera, o bien el disponer de espacios para propósitos muy particulares dependiendo de quienes sean los propietarios de la institución.
Sin embargo, son pocas las escuelas, públicas o privadas, que tienen claro -y sobre todo lo aplican- de que su razón de ser y existir es proveer el medio, el vehículo, donde las personas puedan adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y potencialidades, actitudes, que les permitan ser útiles –servir- a la sociedad, y a la par ganarse la vida honestamente, haciendo de su trabajo una manera de realizarse en la vida.
Cuales son los objetivos, de qué manera se procurará impactar positivamente a la sociedad con su quehacer, compaginando la vocación de los estudiantes con las necesidades de la sociedad, qué tipo de egresados estará aportando, con qué cualidades, formación (tristemente muchas escuelas forman gente con mentalidad de empleados, dispuestas a trabajar “de lo que sea”, o los prepara para un mundo que simplemente ya no existe).
La visión también debe incluir al personal docente, administrativo, instalaciones, oferta educativa, con sus metas respectivas.
Es lamentable saber que en muchas escuelas impera la anarquía, una lucha encarnizada de todos contra todos, sindicatos, directivos, profesorado, administrativos, alumnos, todos persiguiendo sus particulares y para variar mezquinos intereses.
Otras desagradables noticias es escuchar que se comercializan las calificaciones, las plazas o puestos, también que hay profesores que cobran sin trabajar lo justo, lo peor es que muchos ven de cerca todo esto y piensan que es normal y aceptable, o por lo menos no les quita el sueño.
2.- El Profesor.
Quien debe cubrir cuatro aspectos.
Para esto los egresados requerirán tener la habilidad del autoaprendizaje, para desarrollar los conocimientos y habilidades que sus puestos y encomiendas inmediatas y futuras les demanden.
Si no existe vocación, que se traduce en sentir amor por lo que uno hace, se convierte en un asalariado más, aquel que dice miserablemente que en algo hay que contratarse para poder comer, y este pensamiento y actitud le lleva a vegetar interesado solo en recibir el próximo pago, y si bien le va un día jubilarse sin pena ni gloria.
El profesor que demanda la actualidad, es uno que hace lo necesario y aun más allá de eso, que tiene un serio compromiso con la sociedad, que ve su labor como un apostolado, un servicio, una manera de trascender y realizarse como ser humano.
3.-El Estudiante.
Este a su vez debe cubrir cuatro aspectos.
Por otra parte, para que pueda darse el liderazgo educativo, es deseable se den ciertas condiciones comunes en los tres actores, escuela, profesor, y estudiante.
Me refiero en concreto a lo siguiente: tomar el pulso del entorno, mantener actualizadas las condiciones y necesidades imperantes allá afuera de la escuela, monitoreando todo lo que sucede en especial lo que tiene que ver de alguna manera con la misma.
Es así mismo indispensable tomar en cuenta y sobre todo utilizar la tecnología que día a día va desarrollándose, y que puede y debe ayudar al cumplimiento de la misión y visión.
Así mismo es necesario abordar mediante asignaturas, cursos, aspectos como idiomas -el idioma universal en este mundo globalizado es el inglés-, liderazgo, innovación, trabajo en equipo, negociación, conocimiento y aplicación de la tecnología actual y sus dispositivos asociados, desarrollo sustentable y ecología, aprendizaje continuo, competitividad, entre otros temas de gran vigencia hoy en día, lo cual no es opcional sino obligado hacerlo.
Hay que hacer la acotación que existen honrosas excepciones de escuelas, profesores, y estudiantes, que realizan bien su quehacer, que destacan, alcanzan logros, aun sin tener posiblemente condiciones ideales, es por demás obvio que son los menos. Resulta penoso que ciclo tras ciclo, muchas escuelas lanzan fuera de ellas a multitudes de egresados, que como único acompañante llevan un documento, para engrosar las filas del desempleo o tal vez del subempleo.
No debe soslayarse el papel que deben o debieran ejercer los gobiernos, las entidades normativas y fiscalizadoras del quehacer educativo en nuestros países, para asegurar el buen rumbo de la educación en lo general.
La sociedad no necesita personas, ciudadanos que lo único que tengan sea un título profesional. La sociedad, las empresas -públicas y privadas-, los gobiernos, necesitan líderes, personas emprendedoras, innovadoras, con la actitud correcta, en resumen, se necesita gente competitiva, eso implica cualidades, características, formación, que difícilmente se están trabajando en la mayoría de las escuelas.
El considerado tercer mundo, los países en vías de desarrollo, tiene un tremendo reto. En la educación oficial o pública se gasta una barbaridad de recursos económicos, pero en contraparte los resultados que ofrece el sistema dejan mucho que desear, la mediocridad, corrupción, ineptitud, parecieran campear en el mismo. Los pesimistas dirán “así son las cosas y nunca se van a componer”, los optimistas a ultranza piensan que no hay que preocuparse mucho, las cosas algún día mejorarán solas.
Sin embargo dadas las condiciones que nos tocan vivir, es indispensable preocuparse y ocuparse de los problemas de la educación, en la escuela con la que tenemos algo que ver, las escuelas de nuestra ciudad, estado, país, pugnar por los cambios y mejoras en lo que se requiere y necesita. El futuro ya está aquí, la sociedad está urgida más que de profesionistas a secas, de agentes de cambio, las necesidades y retos son muchos, de no hacerse nada, habrá que pagar las consecuencias de la indiferencia, apatía. Revertir este atraso y rezago, llevará años, quizás décadas o hasta generaciones.
Estamos en México, buena parte de Latinoamérica y el tercer mundo muy lejos aún del liderazgo educativo, pero más lejos estaremos cada día que pase sin que se tomen acciones e iniciativas para resolver los entuertos en que se halla la educación. Hoy más que nunca hacen falta líderes que tomen la iniciativa, personas que en vez de solo criticar propongan soluciones, abanderen acciones, concierten voluntades y esfuerzos, gente disgustada con la mediocridad y la indiferencia al grado de decidirse a hacer algo al respecto. Es posible que quizás usted sea uno de esos líderes que se están necesitando.
No podemos abordar la temática de liderazgo en algún área del quehacer humano, si previamente no nos queda claro el significado de liderazgo.
En otros textos intentamos definir que Liderazgo es influenciar mediante la inspiración que produce una visión conveniente que tiene que ver con un propósito noble, a fin de alcanzar esta en beneficio de todos.
El liderazgo solo puede darse cuando hay una visión muy clara, de nuevas y mejores condiciones, estados, de beneficio a los demás. No obstante que este tema del liderazgo educativo es de por sí demasiado amplio y complejo, en esta ocasión me enfoco principalmente en la educación universitaria en México.
El liderazgo educativo considero está compuesto por tres actores principales:
1.- La Escuela.
Esta debe de cubrir tres aspectos.
- La escuela debe de tener muy clara su razón de ser y existir.
También se han vuelto cotos de poder de sindicatos, partidos políticos, organizaciones, y muchos etcéteras más.
Por el lado de las escuelas privadas, tiene también sus propias flaquezas. La verdadera misión de un buen número de ellas es la del lucro, la utilidad financiera, o bien el disponer de espacios para propósitos muy particulares dependiendo de quienes sean los propietarios de la institución.
Sin embargo, son pocas las escuelas, públicas o privadas, que tienen claro -y sobre todo lo aplican- de que su razón de ser y existir es proveer el medio, el vehículo, donde las personas puedan adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y potencialidades, actitudes, que les permitan ser útiles –servir- a la sociedad, y a la par ganarse la vida honestamente, haciendo de su trabajo una manera de realizarse en la vida.
- La escuela debe saber lo que quiere, a donde va.
Cuales son los objetivos, de qué manera se procurará impactar positivamente a la sociedad con su quehacer, compaginando la vocación de los estudiantes con las necesidades de la sociedad, qué tipo de egresados estará aportando, con qué cualidades, formación (tristemente muchas escuelas forman gente con mentalidad de empleados, dispuestas a trabajar “de lo que sea”, o los prepara para un mundo que simplemente ya no existe).
La visión también debe incluir al personal docente, administrativo, instalaciones, oferta educativa, con sus metas respectivas.
- La escuela debe contar con un marco de valores, lo que ahora las empresas llaman Código de ética.
Es lamentable saber que en muchas escuelas impera la anarquía, una lucha encarnizada de todos contra todos, sindicatos, directivos, profesorado, administrativos, alumnos, todos persiguiendo sus particulares y para variar mezquinos intereses.
Otras desagradables noticias es escuchar que se comercializan las calificaciones, las plazas o puestos, también que hay profesores que cobran sin trabajar lo justo, lo peor es que muchos ven de cerca todo esto y piensan que es normal y aceptable, o por lo menos no les quita el sueño.
2.- El Profesor.
Quien debe cubrir cuatro aspectos.
- Debe enseñar a sus alumnos a pensar, a aprender, pero sobre todo encauzarlos hacia el autoaprendizaje.
Para esto los egresados requerirán tener la habilidad del autoaprendizaje, para desarrollar los conocimientos y habilidades que sus puestos y encomiendas inmediatas y futuras les demanden.
- El profesor no solo debe dominar su asignatura, sino que también debe saber enseñar.
- El profesor se mantiene actualizado, estudia, se pone al día.
- El profesor debe tener muy claro un compromiso con su sociedad y país.
Si no existe vocación, que se traduce en sentir amor por lo que uno hace, se convierte en un asalariado más, aquel que dice miserablemente que en algo hay que contratarse para poder comer, y este pensamiento y actitud le lleva a vegetar interesado solo en recibir el próximo pago, y si bien le va un día jubilarse sin pena ni gloria.
El profesor que demanda la actualidad, es uno que hace lo necesario y aun más allá de eso, que tiene un serio compromiso con la sociedad, que ve su labor como un apostolado, un servicio, una manera de trascender y realizarse como ser humano.
3.-El Estudiante.
Este a su vez debe cubrir cuatro aspectos.
- Tener autoconciencia del porqué está en una escuela.
- El estudiante debe tener visión de futuro, saber lo que quiere.
- El estudiante debe aprender y desarrollar el autoaprendizaje.
- El estudiante debe estar decidido a desarrollar sus potencialidades y habilidades.
Por otra parte, para que pueda darse el liderazgo educativo, es deseable se den ciertas condiciones comunes en los tres actores, escuela, profesor, y estudiante.
Me refiero en concreto a lo siguiente: tomar el pulso del entorno, mantener actualizadas las condiciones y necesidades imperantes allá afuera de la escuela, monitoreando todo lo que sucede en especial lo que tiene que ver de alguna manera con la misma.
Es así mismo indispensable tomar en cuenta y sobre todo utilizar la tecnología que día a día va desarrollándose, y que puede y debe ayudar al cumplimiento de la misión y visión.
Así mismo es necesario abordar mediante asignaturas, cursos, aspectos como idiomas -el idioma universal en este mundo globalizado es el inglés-, liderazgo, innovación, trabajo en equipo, negociación, conocimiento y aplicación de la tecnología actual y sus dispositivos asociados, desarrollo sustentable y ecología, aprendizaje continuo, competitividad, entre otros temas de gran vigencia hoy en día, lo cual no es opcional sino obligado hacerlo.
Hay que hacer la acotación que existen honrosas excepciones de escuelas, profesores, y estudiantes, que realizan bien su quehacer, que destacan, alcanzan logros, aun sin tener posiblemente condiciones ideales, es por demás obvio que son los menos. Resulta penoso que ciclo tras ciclo, muchas escuelas lanzan fuera de ellas a multitudes de egresados, que como único acompañante llevan un documento, para engrosar las filas del desempleo o tal vez del subempleo.
No debe soslayarse el papel que deben o debieran ejercer los gobiernos, las entidades normativas y fiscalizadoras del quehacer educativo en nuestros países, para asegurar el buen rumbo de la educación en lo general.
La sociedad no necesita personas, ciudadanos que lo único que tengan sea un título profesional. La sociedad, las empresas -públicas y privadas-, los gobiernos, necesitan líderes, personas emprendedoras, innovadoras, con la actitud correcta, en resumen, se necesita gente competitiva, eso implica cualidades, características, formación, que difícilmente se están trabajando en la mayoría de las escuelas.
El considerado tercer mundo, los países en vías de desarrollo, tiene un tremendo reto. En la educación oficial o pública se gasta una barbaridad de recursos económicos, pero en contraparte los resultados que ofrece el sistema dejan mucho que desear, la mediocridad, corrupción, ineptitud, parecieran campear en el mismo. Los pesimistas dirán “así son las cosas y nunca se van a componer”, los optimistas a ultranza piensan que no hay que preocuparse mucho, las cosas algún día mejorarán solas.
Sin embargo dadas las condiciones que nos tocan vivir, es indispensable preocuparse y ocuparse de los problemas de la educación, en la escuela con la que tenemos algo que ver, las escuelas de nuestra ciudad, estado, país, pugnar por los cambios y mejoras en lo que se requiere y necesita. El futuro ya está aquí, la sociedad está urgida más que de profesionistas a secas, de agentes de cambio, las necesidades y retos son muchos, de no hacerse nada, habrá que pagar las consecuencias de la indiferencia, apatía. Revertir este atraso y rezago, llevará años, quizás décadas o hasta generaciones.
Estamos en México, buena parte de Latinoamérica y el tercer mundo muy lejos aún del liderazgo educativo, pero más lejos estaremos cada día que pase sin que se tomen acciones e iniciativas para resolver los entuertos en que se halla la educación. Hoy más que nunca hacen falta líderes que tomen la iniciativa, personas que en vez de solo criticar propongan soluciones, abanderen acciones, concierten voluntades y esfuerzos, gente disgustada con la mediocridad y la indiferencia al grado de decidirse a hacer algo al respecto. Es posible que quizás usted sea uno de esos líderes que se están necesitando.
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