Reflexiones sobre alpinismo y liderazgo
Por Eduardo Olivares Pérez
Por Eduardo Olivares Pérez
En cierta ocasión la empresa donde colaboré profesionalmente realizó un seminario sobre liderazgo, dirigido a ejecutivos de alta dirección, en el cual tuve la oportunidad de participar. Se llevó a cabo en Bahías de Huatulco, un agradable sitio en el Pacífico mexicano –además de ser un reconocido destino turístico–. Más que como conferencista formal, interactuó como un colega por varios días con el grupo Ricardo Torres Nava, alpinista mexicano que adquirió reconocimiento y fama por ser el primer latinoamericano en conquistar el monte Everest y en completar el Grand Slam, que consiste en escalar los montes más altos de cada uno de los siete continentes, además de desempeñarse como escritor, guía de montaña, periodista, entre otros roles.
El objetivo del seminario fue conocer las experiencias y vivencias de Ricardo en el alpinismo, contadas por él mismo, auxiliándose de diapositivas, videos, películas, y reflexionar sobre el papel que juega el liderazgo y la actitud ante los retos, sean personales o colectivos, tomando como referencia la conquista de las cumbres más altas del planeta. Procurando ser un buen discípulo, considerando lo interesante del tema, traté de tomar nota de los puntos más relevantes, mismos que compartiré más adelante, utilizando términos de montañismo e intentando traducir su significado.
A pregunta expresa a Torres Nava, el porqué subir a montañas tan altas y peligrosas, su respuesta fue rápida y llana: porque están ahí. Confieso que al principio me sorprendió la respuesta, pero poco después comencé a comprender que el espíritu indómito del ser humano busca los retos, los desafíos, no solo para probarse y medirse, sino para conquistarlos, para hacer prevalecer el carácter, la voluntad, la disciplina, sobre las adversidades. Alguien señaló que el potencial que tenemos los humanos –habilidades dormidas, potencia reservada, fortalezas sin descubrir, éxito inusual, talentos escondidos, capacidades encubiertas– solo sale a flote cuando se enfrenta a exigencias y desafíos.
La mayoría admiramos y reconocemos a quienes logran proezas. Cuando un montañista conquista una cumbre, nos demuestra a todos que sí se puede, si el anhelo, el sueño, la visión, la pasión, la preparación, la entrega, son suficientemente poderosos. Hoy al igual que siempre, hacen falta ejemplos de personas que alcanzan las cumbres difíciles, sean montañas o retos en cualquier esfera del quehacer humano, mediante el valor, inteligencia, fe, carácter, disciplina, y que lo hagan de manera ética, honesta y responsable.
A continuación señalo mis anotaciones más relevantes con los comentarios respectivos:
Ahora señalaré algunas enseñanzas que podemos aprender del alpinismo:
El objetivo del seminario fue conocer las experiencias y vivencias de Ricardo en el alpinismo, contadas por él mismo, auxiliándose de diapositivas, videos, películas, y reflexionar sobre el papel que juega el liderazgo y la actitud ante los retos, sean personales o colectivos, tomando como referencia la conquista de las cumbres más altas del planeta. Procurando ser un buen discípulo, considerando lo interesante del tema, traté de tomar nota de los puntos más relevantes, mismos que compartiré más adelante, utilizando términos de montañismo e intentando traducir su significado.
A pregunta expresa a Torres Nava, el porqué subir a montañas tan altas y peligrosas, su respuesta fue rápida y llana: porque están ahí. Confieso que al principio me sorprendió la respuesta, pero poco después comencé a comprender que el espíritu indómito del ser humano busca los retos, los desafíos, no solo para probarse y medirse, sino para conquistarlos, para hacer prevalecer el carácter, la voluntad, la disciplina, sobre las adversidades. Alguien señaló que el potencial que tenemos los humanos –habilidades dormidas, potencia reservada, fortalezas sin descubrir, éxito inusual, talentos escondidos, capacidades encubiertas– solo sale a flote cuando se enfrenta a exigencias y desafíos.
La mayoría admiramos y reconocemos a quienes logran proezas. Cuando un montañista conquista una cumbre, nos demuestra a todos que sí se puede, si el anhelo, el sueño, la visión, la pasión, la preparación, la entrega, son suficientemente poderosos. Hoy al igual que siempre, hacen falta ejemplos de personas que alcanzan las cumbres difíciles, sean montañas o retos en cualquier esfera del quehacer humano, mediante el valor, inteligencia, fe, carácter, disciplina, y que lo hagan de manera ética, honesta y responsable.
A continuación señalo mis anotaciones más relevantes con los comentarios respectivos:
- Marcha de acercamiento o aproximación.
- Campamentos.
- Escalamiento de montes con alturas progresivas.
- Atacar la cumbre.
- Sherpa.
Ahora señalaré algunas enseñanzas que podemos aprender del alpinismo:
- Trabajo en equipo.
- La montaña muestra lo mejor y lo peor de las personas.
- Escoger quién irá contigo en tus retos.
- La preparación es vital.
- Sin planeación el fracaso está asegurado.
- Si se cae una ruta, de inmediato buscar otras.
- Aprender de los éxitos y de los fracasos.
- Aprender cuándo renunciar a una cumbre y estarse tranquilo.
- El estilo de liderazgo apropiado.
- Las cumbres altas cuesta alcanzarlas.